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Pasos y Caminos.

por Fran Laviada

1-Con el paso cambiado.

 

Si hacemos un pequeño ejercicio de creatividad mental, y nos imaginamos que en el interior de nuestro cerebro, tenemos un reproductor de música (formato a libre elección), con un ligero esfuerzo, podremos escuchar la melodía que suene en su interior, solo hace falta tener el suficiente sentimiento, la sensibilidad imprescindible y una mínima capacidad para emocionarse. En definitiva, simplemente es necesario, que la zona correspondiente al hemisferio cerebral derecho, no sea una tierra árida y se encuentre lo suficientemente regada, para que brote la vida en ella.

El sonido de la música, siempre nos recuerda, si le prestamos un poco de atención, que la existencia del ser humano no es excesivamente larga, y que hemos de aprovechar el tiempo, para hacerlo los más productivo posible, exprimiendo todo el jugo a cada día vivido, como si fuese el último de nuestro paso (fugaz) por la tierra.

En resumidas cuentas, no hay que perder ni un segundo, en aquellos asuntos que generalmente no nos llevan a ninguna parte, y que al final, van en contra de nuestros propios intereses, porque atienden más a los deseos de otras personas, que muchas veces ¡y eso es lo verdaderamente lamentable e inadmisible! quieren imponernos a toda costa sus opiniones, deseos e incluso (¡manda huevos!) sus caprichos.

Siempre hay que seguir el sonido de nuestra propia música, y nunca escuchar la que nos quieren tocar los demás, ni tan siquiera el estribillo, que es un preámbulo con trampa que finamente y con astucia calculada nos lleva al engaño, si nos dejamos engatusar.

Y si para ir a nuestro propio ritmo, hemos de llevar el paso cambiado, se va ¡y no pasa nada, faltaría más! Si al resto de la gente no le gusta, no es nuestro problema.

Si uno sigue una marcha musical que no es la suya, y lo hace por complacer a los demás, o por miedo, e incluso por educación, que de todo hay, lo único que se consigue, es traicionarse a uno mismo, y eso sin duda alguna, es de la amplia gama de errores que un ser humano puede cometer, uno de los peores.

Si un hombre no va al mismo paso que sus compañeros, quizás sea porque oye un timbal distinto. Dejémosle seguir el paso de la música que oye, sea acompasado o irregular (Thoren).

 

 

2-Ida, Vuelta, Ida.

 

Amor, dolor.

Deseo, sexo.

Música, saxo.

Igualdad, utopía.

Consejo, receta.

Mujer, incógnita.

Trabajo, desconocido.

Sueldo, desaparecido.

Risa, lágrimas de cocodrilo.

Hambre, muerte.

Envidia, vecino.

Tranquilidad, imposible.

Cabeza, sólo para el sombrero.

Amigo, traidor.

Amigo, fiel.

Amigo, cobarde.

Amigo, verdadero.

Amigo, sinvergüenza.

Amigo, desconocido.

Ojos, venda.

Vista, ciego.

Oreja, sordera.

Oído, silencio.

Boca, mudo.

Boca, charlatán barato.

Boca, beso.

Niño, miseria.

Niño rico, niño pijo.

Política, hedor.

Político, insoportable.

Dinero, codicia.

Correr, libertad.

Ida, Vuelta, Ida….

 

 

3-El camino del invencible.

 

No hay que ser el más alto, ni el más grande, ni tampoco el más fuerte. Ni tan siquiera el más guapo. No hay que ser mejor que nadie. No hay que estar continuamente realizando demostraciones para que los demás vean lo que uno vale, ya que eso no sirve absolutamente para nada pues resulta un esfuerzo totalmente estéril, sobre todo cuando los ojos del prójimo tienen una ceguera voluntariamente adquirida.

Lo verdaderamente positivo y a la vez difícil es vencerse a uno mismo y cuando el ser humano lo consigue, puede tener la seguridad de que se haya en el camino correcto.

 

4-Paseando.

 

Despacito, paseando.

El viento agradable, que llega.

Frescor vital.

Brisa suave que aterriza en la cara.

Solitario en la playa.

Huella en la arena.

Fotografiando la pisada.

La ola que se acerca.

Sal marina salpicando.

Espuma de limpia blancura.

Agua cristalina.

El sol que brilla.

Luz de vida.

Gaviotas en grupo planeando.

En majestuoso vuelo elegante.

Miradas al cielo.

Arriba, espacio gigante.

Abajo, la inmensidad del océano.

Eco de caracola.

Pasitos de cangrejo.

Pequeñas piedras y conchas.

Resaca que arrastra.

El velero que se va.

En la lejanía el horizonte.

En el mar la botella.

Dentro, el mensaje.

Y mientras, yo esperando…

 

Pasos y Caminos.
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