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¡Buenas noches, cariño!

por Fran Laviada

Matrimonio de mediana edad, quince años de casados. Conversación en la cama.

 

Ella: ¿Me ves todavía guapa?

 

El: Como el primer día ¡mi amor!

 

Ella: ¿No crees que me sobran algunos kilos?

 

El: ¡No cariño, así estás estupenda!

 

Ella: ¿Eres sincero, verdad?

 

El: ¡Por supuesto tesoro, por ti no pasan los años!

 

Ella: ¿No me notas arrugas en la cara?

 

El: ¡En absoluto cielo mío, tienes la cara como la piel de un bebé!

 

Ella: Te agradezco mucho tu sinceridad Manolo.

 

El: ¡Sólo digo la verdad, estás hermosa!

 

Ella: Te mereces que yo también sea sincera contigo.

 

El: ¡Gracias vida mía!

 

Ella: Manolo, en primer lugar, tengo que decirte que estás cada día más calvo ya que en la cabeza es el único sitio donde no te sale ningún pelo, pero lo que es en el resto del cuerpo, la verdad es que pareces un auténtico mono y también estás gordo Manolo, y si hablamos de los kilos que te sobran, nada más que hay que mirar para ver tu barriga cervecera, y no nos vamos a engañar, pero por ti si pasan los años, como si fueran una alocada estampida de búfalos furiosos, cada día te veo más estropeado, más avejentado, en fin Manolín, que estás hecho una auténtica ruina y en vez de vernos como un matrimonio, parecemos padre e hija. ¡Qué lástima, hay que ver los estragos que hace el tiempo en algunas personas!

 

El: ¡De nuevo gracias querida, siempre tan sincera!

 

Ella: De nada Manolo, ya sabes que lo digo por tu bien, nunca quise decirte mentiras. Yo nunca te engañaría, aquello con tu amigo Pepe, sólo fue un desliz.

 

El: ¡Buenas noches amor, que descanses!

 

Ella: ¡Buenas noches Manolo, tu también y a ver si no te entra esa dichosa tos y así descansamos los dos!

¡Buenas noches, cariño!
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